Haces la cuenta a final de mes y te sale la misma foto: la comida sale de tu cocina, el reparto lo asume tu equipo o un rider, pero entre un 20% y un 30% de cada pedido se lo lleva la plataforma. En un negocio donde el margen neto ronda el 8-12%, esa comisión no te muerde un trozo: te muerde el beneficio entero. Vendes más y ganas casi lo mismo, o menos.
El problema no es que uses una plataforma de delivery. El problema es depender solo de ella. Cada pedido que entra por ahí es un cliente que no es tuyo: no tienes su teléfono, no sabes qué pidió la última vez y no puedes hablarle sin pagar de nuevo. Una app de pedidos sin comisiones, propia, cambia esa ecuación. Vamos a ver qué necesita, cómo fideliza y cuánto cuesta de verdad.
El coste real de depender de las plataformas de delivery
La comisión es lo visible, pero no es lo único que pierdes:
- Margen directo. Sobre un ticket medio de 25 €, una comisión del 25% son 6,25 € por pedido. Multiplícalo por tu volumen mensual y verás una cifra que probablemente cubriría el desarrollo de tu propia app en pocos meses.
- La relación con el cliente. El cliente es de la plataforma, no tuyo. No tienes su contacto, no puedes segmentarlo ni traerlo de vuelta. Cuando la plataforma sube comisiones o cambia el algoritmo, no tienes plan B.
- Guerra de precios. En la app de terceros compites con decenas de restaurantes en la misma pantalla, ordenados por criterios que no controlas. La foto y el descuento mandan.
- Datos que no ves. Frecuencia de compra, productos estrella por cliente, horas punta reales… esa información se queda en la plataforma.
Tener canal propio no significa apagar el delivery de terceros de un día para otro. Significa dejar de estar atrapado en él.
Qué es una app de pedidos propia y qué incluye
Una app de pedidos propia es tu restaurante en el móvil del cliente, con tu marca y sin intermediario cobrando peaje. Un producto serio se monta sobre cuatro pilares:
- Carta digital gestionable. Categorías, fotos, alérgenos, extras y variantes (tamaño, punto, ingredientes). Con un panel donde tú actualizas precios y agotas un plato en segundos, sin depender de nadie.
- Pedidos para recoger y a domicilio. Selección de horario, dirección guardada, notas de cocina y estados en tiempo real (“recibido”, “en preparación”, “en camino”). El cliente sabe qué pasa con su pedido.
- Pagos integrados. Pasarela tipo Stripe o Redsys con tarjeta, Apple Pay y Google Pay. El dinero entra directo a tu cuenta, sin liquidaciones a 15 días de una plataforma.
- Fidelización. El motivo por el que el cliente vuelve a abrir tu app en vez de la de terceros. Lo desarrollamos abajo porque es donde se gana la partida.
A esto se suma un panel de administración para ver pedidos entrando en vivo, imprimir tickets en cocina y consultar métricas de venta. Es el mismo tipo de trabajo que abordamos en nuestro servicio de apps móviles: producto propio, tuyo, sin ataduras.
Fidelización: notificaciones push y puntos para que vuelvan
Una app instalada que nadie vuelve a abrir no sirve de nada. La ventaja frente al delivery de terceros es que hablas gratis con tu cliente y le das razones para repetir.
- Notificaciones push. Gratis, directas a la pantalla del móvil, sin pagar por impresión. Un “hoy pizza a 9,90 hasta las 23:00” un martes flojo llena mesas y repartos. Bien usadas (sin saturar), son el canal de marketing más barato que vas a tener.
- Programa de puntos. Cada pedido suma puntos que se canjean por producto o descuento. El cliente juega a acumular y elige tu app frente a la de la competencia porque ahí tiene saldo.
- Cupones y promos segmentadas. Descuento de bienvenida, “te echamos de menos” a quien no pide hace tres semanas, o una recompensa por su cumpleaños. Todo automatizable.
- Historial y repetir pedido. “Volver a pedir lo de siempre” en un toque reduce la fricción a cero. Es la función que más repite.
Aquí está la clave de fondo: con la app el dato es tuyo. Sabes quién pide, qué y cada cuánto. Eso te permite hacer marketing de verdad en lugar de rezar para aparecer arriba en una lista ajena.
App nativa vs PWA para un restaurante
Es la primera duda técnica que aparece, y la respuesta depende de qué priorices.
- PWA (web app instalable). Se abre desde el navegador y se puede “instalar” en la pantalla de inicio. Es más barata y no depende de las tiendas. La pega: en iPhone las notificaciones push funcionan con limitaciones y el icono en el escritorio del cliente pesa menos que el de una app “de verdad”. Para pedir puntual, cumple.
- App nativa (iOS y Android). Está en la App Store y Google Play, con push completas, mejor rendimiento y esa presencia permanente en el móvil que hace que el cliente vuelva. Es la opción cuando la fidelización y las notificaciones son el eje de tu estrategia, que en restauración lo son.
Nuestra recomendación para un restaurante que quiere fidelizar en serio es la app nativa. Y aquí está la buena noticia: no hace falta desarrollar dos apps separadas. Con una sola base de código (React Native o Flutter) publicamos en iOS y Android a la vez, con un único mantenimiento. Reduce a la mitad el coste frente al desarrollo nativo puro sin renunciar a la experiencia.
Cuánto cuesta y en cuánto tiempo se publica
Vamos a números, sin humo.
- MVP publicado en App Store y Google Play: desde 6.000 €. Incluye carta, pedidos para recoger y a domicilio, pagos integrados, panel de administración y una primera capa de fidelización (push y puntos). Una sola base de código para las dos plataformas.
- Plazo: de forma orientativa, entre 6 y 10 semanas desde el arranque hasta la publicación, según el alcance y la rapidez en aprobar textos, fotos y accesos.
- Evolución y mantenimiento: desde 700 €/mes. Nuevas funciones, campañas de fidelización, soporte, actualizaciones de las tiendas y ajustes según lo que digan los datos. Es lo que convierte la app en un canal que crece, no en un proyecto que se queda parado.
Dos cosas importantes que dejamos siempre por escrito:
- Las cuentas de desarrollador son tuyas. La de Apple Developer y la de Google Play se crean a tu nombre. La app es de tu restaurante, no nuestra.
- El código es tuyo. Te entregamos el repositorio. Si algún día quieres cambiar de proveedor, no te quedas rehén de nadie. Justo lo contrario de lo que te hace la plataforma de delivery.
Si quieres desglosar más las partidas de un desarrollo de app, lo explicamos a fondo en cuánto cuesta desarrollar una app móvil.
Cómo empezar
No hace falta que lo tengas todo resuelto antes de hablar. El camino sensato es este:
- Calcula lo que pagas hoy en comisiones. Coge tres meses de liquidaciones de las plataformas y suma. Esa cifra es tu presupuesto real y tu argumento.
- Define el MVP. Empieza por lo que mueve la aguja: carta, pedidos, pagos y fidelización básica. Lo demás se añade después, con datos en la mano.
- Publica y activa a tus clientes. QR en mesa, en el ticket y en la bolsa de reparto; descuento de bienvenida por instalar. El objetivo del primer mes es que el cliente descubra que pedir por tu app le sale mejor que por la plataforma.
- Mide y mejora cada mes. Con el panel ves qué funciona y ajustas promos, push y carta. Ahí entra el mantenimiento evolutivo.
Cada pedido que muevas de la plataforma a tu app es margen que se queda en tu caja y un cliente que pasa a ser tuyo. La comisión que te ahorras paga el proyecto; la relación con el cliente es lo que te queda para siempre.
¿Quieres ver los números para tu caso concreto? Reserva una llamada y lo calculamos juntos: cuánto pagas hoy en comisiones, qué app necesitas y en cuánto tiempo la tienes publicada.