Si has llegado hasta aquí buscando cuánto cuesta una app móvil, lo más honesto que podemos decirte es que el precio depende de lo que quieras que la app haga. No es lo mismo una app que muestra información y recoge un formulario que otra con cuentas de usuario, pagos, mapas y notificaciones. Aun así, sí se pueden dar rangos: en AYANZ, un MVP publicado en App Store y Google Play parte de unos 6.000 €, y la evolución mensual posterior arranca desde unos 700 €/mes. En este artículo te explicamos qué hay detrás de esas cifras, para que sepas dónde se va el dinero y, sobre todo, dónde no merece la pena gastarlo.
Qué factores mueven el precio
El presupuesto de una app no sale de una tarifa fija, sino de la suma de decisiones técnicas. Estos son los factores que más pesan:
- Alcance y número de funciones. Cada pantalla y cada flujo (registro, búsqueda, perfil, carrito…) suma horas. Una app de cinco pantallas no cuesta lo mismo que una de treinta.
- Nativa frente a multiplataforma. Mantener dos códigos separados (uno para iOS y otro para Android) prácticamente duplica el esfuerzo. Una sola base de código para ambos sistemas abarata el desarrollo, y es lo que recomendamos en la mayoría de casos.
- Backend. Si la app guarda datos, gestiona usuarios o sincroniza información entre dispositivos, necesita un servidor con su base de datos y su API. Eso es un proyecto en sí mismo, a menudo tan grande como la propia app.
- Notificaciones push. Avisar al usuario de novedades parece trivial, pero implica integrar servicios (APNs de Apple, Firebase para Android), gestionar permisos y construir la lógica de envío.
- Pagos. Cobrar dentro de la app obliga a integrar pasarelas (Stripe, las compras integradas de las tiendas) y a cumplir requisitos de seguridad. Es de las funciones que más encarecen un proyecto.
- Diseño UX/UI. Una interfaz cuidada no es decoración: reduce el soporte, mejora la conversión y transmite confianza. Diseñar bien lleva tiempo, y ese tiempo se nota en el presupuesto y en el resultado.
- Publicación en las tiendas. Subir la app a App Store y Google Play tiene su propio trabajo: fichas, capturas, políticas de privacidad y, sobre todo, pasar la revisión de Apple, que puede pedir cambios.
- Mantenimiento. Una app no se entrega y se olvida. iOS y Android sacan versiones nuevas cada año, y hay que adaptarse para que no deje de funcionar.
App nativa, multiplataforma o PWA
Antes de pedir presupuesto conviene entender las tres grandes formas de construir una app, porque condicionan el coste y el resultado.
App nativa. Se programa específicamente para cada sistema: Swift para iOS, Kotlin para Android. Ofrece el máximo rendimiento y acceso completo al hardware del móvil. El inconveniente es claro: son dos desarrollos, dos equipos de conocimiento y dos mantenimientos. Tiene sentido para apps muy exigentes (videojuegos, edición de vídeo, hardware especializado), pero para la mayoría de pymes es desproporcionado.
Multiplataforma (React Native o Flutter). Una sola base de código que genera apps reales para iOS y Android a la vez. El rendimiento es excelente para la inmensa mayoría de aplicaciones de negocio, y el ahorro respecto a lo nativo es enorme. Es el enfoque que usamos por defecto en nuestras apps móviles: escribes una vez, publicas en las dos tiendas y mantienes un único proyecto.
PWA (aplicación web progresiva). No es una app de tienda, sino una web avanzada que se comporta como app: se puede “instalar” en la pantalla de inicio, funciona sin conexión y envía notificaciones (con limitaciones, sobre todo en iPhone). Es la opción más barata y rápida, y encaja cuando no necesitas estar en las tiendas ni acceder a funciones avanzadas del móvil. Si tu objetivo es validar una idea con poco presupuesto, una PWA puede ser un primer paso muy razonable.
Qué es un MVP y por qué empezar por ahí
MVP significa producto mínimo viable: la versión más pequeña de tu app que ya resuelve el problema principal de tus usuarios y se puede publicar de verdad. No es una app “a medias”, es una app completa pero centrada en lo esencial, sin las funciones que crees que harán falta pero aún no has validado.
Empezar por un MVP es la decisión más sensata por una razón económica: te ahorra construir cosas que nadie va a usar. Es habitual imaginar veinte funciones y descubrir, una vez en la calle, que los usuarios solo tocan cuatro. Si has pagado las veinte, has tirado dinero. Si has pagado las esenciales, has invertido lo justo para aprender qué construir después.
Por eso en AYANZ un MVP publicado en App Store y Google Play parte de unos 6.000 €. Esa cifra incluye el desarrollo del núcleo funcional, el diseño, la publicación en ambas tiendas y la puesta en marcha. A partir de ahí, la app crece según lo que pidan los datos reales de uso, no las suposiciones del primer día. Cuando el MVP necesita un sistema de gestión por detrás más serio, entramos en terreno de software a medida, donde el backend y la lógica de negocio pesan tanto como la propia app.
Costes recurrentes que no debes olvidar
El error más común al presupuestar una app es pensar solo en el coste de construirla y olvidar lo que cuesta tenerla viva. Estos gastos son recurrentes:
- Cuentas de desarrollador. Apple cobra 99 $ al año por su programa, y Google 25 $ una sola vez. Son cuentas a nombre del cliente: la app se publica bajo tu identidad, no bajo la nuestra.
- Mantenimiento y evolución. Corregir errores, añadir funciones y mejorar lo que ya hay. En AYANZ la evolución mensual arranca desde unos 700 €/mes, ajustada al ritmo real de cambios que necesites.
- Actualizaciones del sistema operativo. Cada año Apple y Google lanzan nuevas versiones de iOS y Android. Una app que funcionaba puede empezar a dar fallos si no se adapta. Este mantenimiento no es opcional: es lo que evita que tu app desaparezca de los móviles más nuevos.
- Infraestructura. Si hay backend, hay servidores, base de datos y servicios externos que se pagan mensualmente según el uso.
Un detalle importante de cómo trabajamos: las cuentas de desarrollador y el código fuente son tuyos. No te atamos. Si algún día decides seguir por tu cuenta o con otro equipo, te llevas todo lo que has pagado.
Señales para no tirar el dinero
Después de muchos proyectos, hay patrones que avisan de que un presupuesto va por mal camino. Vigila estas señales:
- Te dan un precio cerrado sin preguntarte casi nada. Sin entender tus funciones, tu backend y tus usuarios, cualquier cifra es inventada. Un buen presupuesto empieza con preguntas.
- Te proponen app nativa “porque es mejor” sin justificarlo. Para la mayoría de pymes, multiplataforma da el mismo resultado por mucho menos. Si te empujan a lo nativo, que te expliquen por qué tu caso lo necesita.
- Quieren construir todo de golpe. Lanzar con cuarenta funciones antes de tener un solo usuario es la forma más rápida de quemar el presupuesto. Mejor un MVP en la calle que un proyecto perfecto que nunca sale.
- No te hablan de mantenimiento. Quien solo te vende el desarrollo y calla los costes recurrentes te está ocultando la mitad de la factura.
- El código y las cuentas quedan en su poder. Si no eres dueño de lo que pagas, estás alquilando, no comprando. Asegúrate de que todo queda a tu nombre.
Como referencia rápida: una PWA sencilla puede moverse en pocos miles de euros; un MVP nativo o multiplataforma publicado en las tiendas parte de unos 6.000 €; y una app con backend, pagos y varios perfiles de usuario sube desde ahí según su complejidad. Son rangos orientativos, no tarifas: el número real sale de tu proyecto concreto.
Hablemos de tu caso
Si estás dándole vueltas a una app y quieres una estimación honesta —con sus rangos, sus costes recurrentes y una recomendación clara entre PWA, multiplataforma o nativo—, lo mejor es verlo sobre tu caso real y no sobre supuestos. Cuéntanos qué tienes en mente y te diremos por dónde empezaríamos. Puedes reservar una llamada y lo revisamos juntos, sin compromiso y sin humo.